En Estados Unidos, Venmo y Cash App redujeron los pagos entre personas a tres pasos: un usuario, un monto, enviar. En México todavía no existe esa simplicidad. Una app independiente, gratuita entre personas, basada en alias o QR. Monetizada a través de cuentas de negocio.
Enviar dinero entre personas en México sigue teniendo fricción innecesaria. Una transferencia cotidiana —dividir una cuenta, pagar una rifa, cobrarle a un amigo— termina haciéndose en efectivo o simplemente no se hace.
SPEI se puede direccionar por CLABE, número de tarjeta o teléfono, pero en todos los casos hay que capturar y compartir números, y normalmente dar de alta al beneficiario.
El flujo ocurre en la app bancaria: iniciar sesión, navegar menús, registrar la cuenta destino. Demasiados pasos para un pago de cien pesos.
Cada banco resuelve la experiencia distinto, así que no existe una forma simple y consistente de pagar entre personas de bancos diferentes.
Una aplicación dedicada exclusivamente a pagos entre personas, separada de la app bancaria, con tres principios de diseño.
Cada usuario tiene un alias (@ernesto_flores12). Enviar es buscar el alias, escanear su QR o elegirlo de contactos, y escribir el monto. Sin CLABE, sin registrar beneficiarios.
Sin comisiones para pagos P2P. Al inicio, posibles límites de monto por razones regulatorias y de control de fraude.
Abrir la app, enviar, listo. Sin múltiples contraseñas ni la interfaz completa de banca.
El receptor transfiere el saldo a su banco al momento, o la app lo deposita automáticamente cada semana.
La parte técnica no es el cuello de botella, el costo de fondeo lo es. Para mover el dinero de quien envía hay que hacer un cargo a su cuenta o tarjeta de débito, y por la vía de tarjeta ese cargo cuesta ~3% del monto de la transacción.
Venmo evita ese costo porque en EUA existe ACH, que permite hacer "pull" directo de cuentas, con autorización del usuario a un costo nulo. En México no hay equivalente abierto: SPEI solo permite transferencias iniciadas por quien envía, no cargos iniciados por el receptor (compañía). Hoy solo jugadores con infraestructura propia Mercado Pago, Stripe, Openpay se podrían acercar, porque podrían absorber u omitir las comisiones de sus propias tarjetas.
En este caso, BBVA tiene que responder una pregunta: ¿puede, gracias a Openpay, reducir a cero las comisiones de fondeo? Y si no es posible eliminarlas del todo, ¿pueden las comisiones a cuentas de negocio y el rendimiento del flotante cubrir lo que reste?
Si las comisiones no se pueden evitar: la alternativa es crear un estándar similar al ACH estadounidense, cuya adopción dependería de los bancos y de la regulación. Para promover esa adopción, se repartirían las ganancias con los bancos participantes. En ese escenario la regulación es el mayor desafío — y si alguna institución en México puede resolverlo, es BBVA.
El contraste dimensiona la urgencia: en Brasil un usuario promedio hace cerca de 500 transacciones al año con Pix, mientras en México las soluciones equivalentes apenas despegan en uso activo. El espacio para una experiencia verdaderamente simple sigue abierto.
La propuesta no describe un producto hipotético: describe Venmo, la app que en Estados Unidos convirtió los pagos entre personas en un gesto cotidiano. App independiente del banco, gratuita entre personas, basada en identidad, exactamente el diseño de esta propuesta. Su volumen de pagos P2P alcanzó cerca de 293 mil millones de dólares en 2024, y PayPal en conjunto superó los 400 mil millones.
El punto clave para el modelo de negocio: el P2P es gratis a propósito. PayPal lo declara abiertamente — los pagos entre personas se ofrecen sin costo porque son el principal canal de adquisición de clientes, la puerta por la que el usuario entra y se vuelve activo. La monetización llega después, por otras vías. Es justo la lógica de esta propuesta: gratis donde compite con el efectivo, cobro donde hay negocio.
El equivalente estadounidense del SPEI es Zelle: un riel de transferencias instantáneas entre cuentas, integrado dentro de las apps de los bancos y operado por las propias instituciones (Early Warning Services, propiedad de los siete bancos más grandes de EUA). En 2024 Zelle movió más de 1 billón de dólares con 151 millones de usuarios inscritos y 3,600 millones de transacciones, repartidos en más de 2,200 instituciones financieras.
Aquí está la lección que importa para BBVA: a pesar de que Zelle es enorme y vive dentro de cada banco, igual que DiMo en México, Venmo no solo sobrevivió, sino que se convirtió en sinónimo de "pagarle a un amigo". La razón es exactamente la tesis de esta propuesta: Zelle resolvió el riel, pero Venmo resolvió la experiencia y la identidad social. Son cosas distintas, y la gente eligió la segunda para sus pagos cotidianos.
En Estados Unidos coexisten el riel bancario (Zelle) y la app social (Venmo) porque resuelven problemas diferentes. México ya tiene su riel, el SPEI, y el intento de capa simple, DiMo. Pero le falta la app de experiencia. Esa es la posición vacante, y BBVA tiene la base de clientes y la infraestructura para ocuparla primero.
El diseño sigue el modelo probado por Venmo, adaptado al marco mexicano:
Completamente gratis. El producto compite contra el efectivo; cualquier comisión mata la adopción.
Comisión por transacción una vez superado cierto volumen — ej. 1 MXN por transferencia, reducida (~0.20 MXN) para pagos menores a 100 MXN. Lo bastante baja para no friccionar frente al efectivo.
Rendimiento sobre el flotante de los saldos en la app, y el valor estratégico de captar como prospectos a los usuarios que entran a la red.
Es la condición de la que depende todo lo demás.
Se plantea como la primera validación, antes de cualquier inversión en producto: nada se construye hasta confirmar el costo real de fondeo. Si el cobro barato no es posible por las vías actuales, el plan B es crear un estándar tipo ACH y repartir las ganancias con los bancos participantes como incentivo para adoptarlo. Una salida que solo una institución con el peso de BBVA puede liderar.
Es el competidor más directo.
Velocidad de lanzamiento y construir la capa de identidad y red social de pagos que DiMo, por diseño, no tiene.
Una red de pagos no sirve hasta que la otra persona también está.
Campañas de invitación P2P (el crecimiento de Venmo fue casi enteramente viral) y, con BBVA, su base de 34 millones de clientes (27 millones digitales), la mayor del país.
Las redes P2P son blanco frecuente de estafas.
Límites bajos iniciales, verificación progresiva y monitoreo de patrones de transacción.